Madre de los Siete Dolores, refugio de quienes sufren y consuelo de quienes esperan.
La devoción a Nuestra Señora de los Dolores contempla el sufrimiento de María junto a su Hijo, desde la profecía de Simeón hasta la sepultura de Cristo. Es una invocación de siglos que acompaña a quienes atraviesan momentos de pena, ofreciendo en el ejemplo de la Virgen un modelo de fe sostenida en medio del dolor.
Esta asociación de fieles se reúne para honrar su memoria, acompañar a la comunidad en oración y mantener viva una tradición transmitida de generación en generación.
Simeón anuncia a María que una espada de dolor traspasará su alma.
María protege al Niño Jesús huyendo del rey Herodes.
Tres días de angustia hasta hallarlo en el templo.
María se encuentra con Jesús camino a la crucifixión.
María permanece al pie de la cruz junto a su Hijo.
María recibe en sus brazos el cuerpo sin vida de Jesús.
María acompaña el sepulcro con fe inquebrantable.